Así suena el recorrido por las escaleras eléctricas
Ubicadas en el barrio Las
Independencias de la Comuna 13 de Medellín, las primeras escaleras eléctricas públicas,
insólito emprendimiento pensado para mejorar la movilidad de 12 mil habitantes de la ciudad,
se han convertido en el atractivo turístico de un barrio al que antes sólo se
acercaban sus propios habitantes.
Hace poco tuve la oportunidad de ver
este desarrollo de movilidad que desde su inauguración en 2011, es una de las imágenes bandera de la supuesta renovación por la que pasa la ciudad de Medellín, mi ciudad.
Y no pude evitar pensar mientras subía por aquella estructura brillante y
limpia, que hay mucho de falso en esa obra.
Lo pienso por dos situaciones. La
primera, un hombre a quien, en las afueras de la estación San Javier del Metro,
le pedí me guiara para llegar hasta las escaleras.
-¿Están lejos? pregunté.
-¿Usted que va a hacer por allá, a
esta hora? Me respondió. Eran las seis de la tarde.
A continuación procedió a prevenirme.
-No vaya por allá y menos a esta
hora. Ese paseo es bonito a eso de las 10 u 11 de la mañana. Usted sube, lo ve
y baja tranquilo, pero de noche, no, no, no…
Fue insistente y supo sembrar en mi un
prudente miedo.
Luego pedí una segunda opinión, a un
taxista en el acopio frente a la estación. La respuesta fue diferente. Aunque
en su ojos noté cierta reticencia, no sé si fundada en mi prevención o en la
suya.
-Yo lo llevo, no hay problema- Eso dijo.
Durante el recorrido pregunté por la
situación del barrio. Y dejó salir esa respuesta sin compromiso, aprendida de
memoria, que damos todos los ciudadanos de este valle ante esa pregunta.
-Por estos días está calmado, pero
usted sabe, es mejor tener cuidado-. No dejó de mirar el camino mientras lo
decía.
Y no pude evitar pensar mientras
subía por aquella escalera eléctrica brillante y limpia, que hay mucho de falso
en esa obra. Lo digo por mí, pues como probablemente lo hicieron muchos antes
que yo, subí y bajé mecido por la vibración eléctrica sin siquiera pensar en la
posibilidad de entrar en el barrio, de intentar jugar con los niños que tienen
por parque de diversiones a esta obra.
Hice lo que se supone se debe hacer
en el turismo tradicional, fui, miré, tomé algunas fotos, expresé lo bonito que
quedó todo y me fui. Me fui con un mal
sabor de boca, propio y ajeno. Ya que confirmé, con tristeza, que en esta
ciudad el cemento es más maleable y se transforma con mayor velocidad que la
mentalidad de sus habitantes.
Coletillas:
1. Antes de preguntarle al señor A de la historia, pregunté a un celador del parque biblioteca contiguo a la estación del metro y a un bachiller de policía de la zona, por el cómo llegar a las escaleras. Ambos dijeron no saber...
2. No tengo idea de por qué titulé esto como Escalera eléctrica al cielo.
1. Antes de preguntarle al señor A de la historia, pregunté a un celador del parque biblioteca contiguo a la estación del metro y a un bachiller de policía de la zona, por el cómo llegar a las escaleras. Ambos dijeron no saber...
2. No tengo idea de por qué titulé esto como Escalera eléctrica al cielo.
