domingo, 9 de febrero de 2014

Sobre el día del periodista



Hoy es el día del año (el primero de tres, en el caso colombiano) en que mis compañeros /colegas comparten frases inocuas, con el ánimo de celebrar un título que ostentan, ser periodistas.

Y yo me pregunto ¿Hay algo que celebrar?

Pienso para mí que no hay mucho que celebrar. En el medio en el que me desenvuelvo y hablo del valle del Aburrá, son pocos los personajes que llevan debidamente ese cargo de periodistas y realizan día a día un trabajo admirable de investigación y divulgación de contenidos útiles, para quien esté dispuesto a leerlos, verlos y oírlos.

En esta ciudad y en este medio, las reflexiones sobre esté oficio se han reducido a citar la palabras, no mayores en extensión de un párrafo,  de periodistas nacionales o extranjeros, al cruce de citas celebres y felicitaciones por tener un título que viste, que cubre y que en algunos casos abriga como lo hacen unos calzoncillos, unos zapatos y una correa.

Al igual que pasa con la medicina en este país, donde hay más batas blancas que verdaderos médicos, dentro del periodismo que cunde en la región por la que me muevo, existen más grabadoras, antenas repetidoras, altavoces, presentadores y ventiladores, que reales periodistas, que investigadores y divulgadores. Existen los verdaderos, los buenos, existen periodistas, pero son pocos (no diré que soy uno de ellos, pues faltaría a la verdad) y ellos a la larga no necesitan de este día para validar su trabajo.

Hoy, suceden un número importante de ridiculeces,  algunos políticos hacen llegar a sus asociados comunicadores, agendas, libretas, plumas y hasta botellitas de bebidas  espirituosas, ya he visto algunas, gente que conozco ya me las enseña.

Otras instituciones diseñan y reparten al bulto tarjetas digitales de felicitación con alguna frase ‘clásica’ sobre la profesión, en la que felicitan y celebran la existencia del periodista y el periodismo, ensalzando la necesidad que tiene el universo de que nosotros, colegas, existamos para su buen funcionamiento…  Debo admitir que yo personalmente diseñé en el pasado un buen número de tarjetas de felicitación para ONGs, gobernaciones, direcciones, secretarías y entidades privadas, ¡Qué colección de frases peyorativas hacía la profesión se recogen en el proceso de diseño de ese tipo de piezas!.

‘Feliz día colegas, su labor ejemplar y objetiva  contribuye a la construcción de una mejor sociedad’, ¿Les suena familiar? (la tomé hoy del twit de una viceministra) existen muchas versiones, pero esta frase es el cuerpo central de las felicitaciones que se repiten hoy.

Algunos colegas, con una actitud muy propia de este trópico variopinto, se reúnen para beber y emborracharse hasta el hartazgo alcanzando la inconsciencia,  para mostrar así el orgullo que sienten por su profesión (A estás no me han invitado, una lástima)

Pero no seamos el punto negro de la celebración y cerremos con una frase, aunque no es célebre, una de mi autoría… y una caricatura, claro está.


1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo, no existe celebración. Cuando solo con frases nos celebran un día por una profesión que no se respeta y quiere ser mutis ante los ojos de la población, cuando miles de periodistas pierden la vida por ejercer el oficio de corazón y como realmente tiene que ser. Triste realidad...

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